El envejecimiento y la brecha digital como un muro generacional frente a las TIC

El envejecimiento y la brecha digital como un muro generacional frente a las TIC

La metáfora del envejecimiento y la brecha digital como un “muro generacional” describe como el avance tecnológico crea una barrera social y emocional, la cual excluye a las personas mayores de las otras generaciones.

En la actualidad, todos los servicios públicos como privados están siendo digitalizados, esperando que los ciudadanos puedan gestionar sus necesidades de manera online, pero una persona mayor con habilidades digitales limitadas ¿podría hacerlo? La respuesta es sí, pero ¿a qué costo? Esto llevaría a debilitar la autonomía de las personas mayores lo que refuerza la brecha digital ubicándolas en una posición de vulnerabilidad social.

El impacto de las nuevas tecnologías dentro de la sociedad ha generado una ausencia en el contacto, en la relación que se estable entre las personas aspectos relevantes y que valoran las personas mayores. Es por esto, que más que sentirse incluidas en la sociedad, comienzan a tener la sensación de exclusión o de invisibilidad social donde poco a poco, las formas de comunicación y de relacionarse que ellos conocen, están quedando obsoletas.

El muro se ha construido no sólo con falta de habilidades, sino con la resistencia y el miedo que experimentan las personas mayores frente a esta nueva era digital. Tienen un miedo profundo a equivocarse, a ser estafados, a ser víctimas de fraudes digitales, o de dañar algunos aparatos tecnológicos por no tener los conocimientos adecuados para utilizarlos, actuando como un freno emocional que les imposibilita poder aprender y experimentar de las nuevas tecnologías. En paralelo, enfrentan una nostalgia por su pasado, hablamos de cuando las relaciones interpersonales eran presenciales, donde se abrazaban, se veían cara a cara, donde eran tangibles y los procesos eran manuales.

Nos encontramos en un país que cada día envejece más, y es importante ver esta brecha digital como una oportunidad para crecer y nutrirnos de las personas mayores, de sus conocimientos, experiencias y tradiciones.

La relevancia de la brecha digital como un muro digital debería dejar de ser un problema individual y convertirse en un problema de diseño social y político. Es importante señalar que la desigualdad no es una condición natural del envejecimiento sino que una construcción social, donde la sociedad, y sobre todo el Estado debería incluir la digitalización e inclusión digital como un derecho para las personas mayores, valorando sus experiencias de vida y respetar sus diferentes ritmos de aprendizaje, con espacios más accesibles, lenguaje claro y apoyo constante, pero por sobre todo que sea para dignificar la vejez y construir una sociedad más justa y accesible para todos.

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